martes, 31 de marzo de 2009

Estéticas con harta moral

Conversación escuchada al hilo en una ruta 4. Asientos atrás. 7:45 pm. Sujeto y sujeta, entre 13 y 15 años, secundaria vespertina. Recién egresados de un exámen.
Ella, suéter café amarrado en la cintura- ... y a ese guey como le fue?
El, mochila todavía al hombro, olor a cigarro suelto- .... noo, no sabía nada! me dice "oye guey ¿que no la estética es donde te cortan el cabello?" y que le digo "no mames, no seas pendejo! la estética es el conjunto de normas y valores que se usan en la sociedad"

domingo, 21 de diciembre de 2008

Una mañana, una mañana linda,
desayunando en uno de aquellos tantos benditos lugares que nos alegran el alma con sus festivos colores y el olor de sus tortillas enmantecadas llenas de salsa (paramirojapor favorgracias¿cuantoes?) junto a mi, familia amplísima, llena de menores de 20 años y subiendo hasta la tercera edad sentados en sillitas de madera (calculé masomenos 18 consanguinolentos, todos llegados en una venture y en camión) Todos vienen de bañarse en el general y traen cubetas con zacates, pasta de dientes y jabones zest. Toallas al cuello, cabellos goteando.
Una voz se distingue de las otras, habla alto y rápido. Albures a la abuelita y risas de las primas más simplonas.
Segunda voz: - "Oie cabrón, ¿cómo le haces para sacar tanta mamada?"
Y esa voz, esa voz:
"Híjole, pues me levanto bien temprano"

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Hoy en la mañana alguien llamó y colgó la bocina cuando contesté el teléfono.
es hora de caer.
yo esperaba que saltaras al final de la línea.
nunca lo hiciste.
y comienzan los efectos secundarios.
la vida mueve.
volvemos a empezar.

martes, 27 de mayo de 2008

Podía imaginarla del otro lado de la línea: muda, el cabello perfecto, completamente sorprendida con la noticia. No movió un músculo. Esperé unos segundos y seguí hablando. Sólo silencio. Era lo único que podía decir.
Como un muñequito, como un maniquí, pálida, desencajada, inmóvil. Ni un solo cabello fuera de lugar. No buscó consuelo, ni lo ofreció, sólo el mudo testimonio de ese dolor compartido y del atisbo del gran vacío de su ausencia
Debe ser mi lengua la que te lame, o no explico éste sabor a sal.
Entraste, como a veces lo hacías, mientras me bañaba en la tina. Y lo supe en cuanto percibí la mirada de tus ojos canelas. Me sentía de pronto aletargada, tonta y algo ridícula, pero sonreí. Te sentaste en la orilla devolviéndome la sonrisa y me dijiste no se qué del agua caliente. Algo de los pollos. Acariciaste el centímetro de piel entre mi ceja y mi cabello y posaste tus dedos fríos en mi mejilla húmeda. Pude ver el deseo convertido en dilatación, pude oler la excitación de tu cuerpo. Te acercaste para besarme en la boca y tu mano buscó mi cuello. El corazón me latía expectante, adivinando. Sentí casi de inmediato tu mano abierta sobre mi pecho. Los ojos abiertos, visión borrosa de tu rostro que me miraba fijo y ya sin sonreír. En mi mente se posó por un momento la preocupación del piso empapado. Clavé mis uñas en tu piel hasta ver el rojo oscuro de tu sangre y un placer infinito inundó hasta el centímetro cúbico más vacío de mis entrañas. Quité la mano que había dejado en tu frente. Veía tus ojos abiertos, inmóviles, en ellos había por fin, resignación. Lograste herirme. Me arden las manos gracias a tu costumbre de bañarte con agua para desplumar pollos. Dejamos un charco de agua en el piso y con el pie tiraste hasta el shampoo. Mi saliva tiene un regusto amargo y de pronto tengo muchas ganas de fumar. Te saqué de la tina y te enterré en el jardín.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Dos mujeres, silencio previo, mantenido largos minutos. El radio a medio volumen.

Se oye un comercial del SAT

-¡Ay ya chocan con su SAT!
- Si, ya las novelas están horribles, puro sexo.

martes, 15 de abril de 2008

domingo, 9 de marzo de 2008

Que estoy enferma
mal de amores
eso dicen...